La salud intestinal está recibiendo mucha atención en estos días y por una buena razón. Hay aproximadamente 10 veces más bacterias que células en el cuerpo y se estima que 400 tipos diferentes de bacterias solo en el tracto intestinal, que trabajan en estrecha colaboración con el sistema nervioso entérico para señalar el hambre, el estado de ánimo, la enfermedad y otras señales internas. Esta concentración de bacterias en el intestino es una de las principales razones por las que muchos profesionales de la salud creen en la conexión entre la salud del  intestino y el cerebro.

A menudo conocido como el «segundo cerebro», el intestino, está involucrado en muchas funciones corporales y se ha relacionado estrechamente con la salud. Todo, desde el estado de ánimo hasta la inmunidad, la digestión, la prevención de enfermedades y, más recientemente, el rendimiento deportivo.

Si bien la mayoría de las personas comparten una composición básica de especies de microorganismos, las cantidades de cada uno varían mucho de persona a persona. Esta composición individual está influenciada por la genética, el medio ambiente, el estrés, los hábitos de estilo de vida, la edad, el tejido graso, el ejercicio, las enfermedades y la ingesta de alimentos. 

LOS PROBIÓTICOS Y SU INTRODUCCIÓN

Los probióticos son bacterias beneficiosas que habitan en el intestino y mejoran funciones vitales saludables como la digestión de alimentos, la absorción de nutrientes y una piel más saludable.

Lo que arruina este equilibrio saludable son los factores de estilo de vida deficientes y las malas elecciones en la dieta que matan las bacterias saludables y dan como resultado un cuerpo más lento. Los probióticos se han estudiado ampliamente en el proceso digestivo, pero también se han relacionado con casi todos los demás indicadores de la salud, incluida la diabetes, la inmunidad y el peso.

LOS PROBIÓTICOS NECESITAN PREBIÓTICOS

El consumo de probióticos, incluso a través de fuentes de alimentos naturales, no es suficiente para obtener todos los beneficios. 

Los prebióticos son sustancias alimenticias no digeribles que mejoran los efectos de los probióticos ayudándolos a prosperar y mantenerse activos. Alimentos como plátano, semillas de chía, trigo, cebollas y alcachofas son fuentes de prebióticos.

EL EJERCICIO Y LA SALUD INTESTINAL

Hacer actividades físicas crea cambios positivos en la flora intestinal, Si bien se necesita una investigación más diversa y a largo plazo, la información disponible hasta ahora apunta a que el ejercicio regular es beneficioso para el intestino y, sin duda, un intestino sano está vinculado a una mente y un cuerpo saludable.

SALUD INTESTINAL

Si buscas tener buena salud y rendimiento, mejorar la flora intestinal debe estar en tu lista de prioridades, además de la actividad física regular.

Hay muchos pasos dietéticos que se pueden tomar para mejorarla. Muchos suplementos probióticos afirman aumentar el contenido probiótico interno, pero hay evidencia limitada de que consumir suplementos sea útil. En su lugar, opta por alimentos integrales que estimulen naturalmente un entorno bacteriano diverso, consumir alimentos fermentados naturalmente como yogur, el queso crudo elaborado con leche cruda y sin pasteurizar, pepinillos encurtidos o en vinagre, el Kéfir un producto lácteo fermentado parecido al yogur líquido que contiene microorganismos beneficiosos para la salud intestinal.

Limitar los alimentos procesados​ y altamente refinados y los ingredientes artificiales limitará la inflamación gástrica, creando un ambiente agradable para que prosperen las bacterias beneficiosas para nuestra flora intestinal.