Si has intentado bajar de peso “haciendo un poco de todo” (algo de cardio, alguna dieta, semanas sueltas de gimnasio) y sientes que el cuerpo te ignora… no estás sola ni estás roto. Lo más común que veo es esto: la persona sí se esfuerza, pero no tiene un plan que encaje con su vida, ni una estrategia clara para perder grasa sin rebotar.
Perder peso no es sufrir. Tampoco es vivir contando cada cosa que comes o castigarte con horas de cinta. Es entender qué palancas importan, aplicarlas con constancia y ajustar con cabeza.
En este artículo te voy a explicar, sin humo, qué funciona de verdad para perder grasa (y qué suele fallar), y cómo cambia el proceso cuando tienes un entrenador personal guiándote.

perder “peso” no siempre significa perder grasa
La báscula es fácil de medir, pero es un medidor bastante tramposo.
Puedes bajar “peso” por:
- Menos agua (cambios de sal, carbohidratos, estrés)
- Menos comida en el estómago, incluso por perder músculo si el plan está mal planteado
También puedes estar perdiendo grasa y que la báscula vaya lenta, mientras:
- Te notas más ligera/o, te cierran mejor los pantalones
- Duermes mejor
- Te sientes más tonificado
La idea no es obsesionarse con un número, sino mejorar composición corporal: menos grasa, más tono, más salud y mejor relación con el proceso.
Los 3 mitos que más frenan (y cómo salir de ellos)
Si sudo mucho, estoy adelgazando
Sudar es termorregulación. Puedes sudar mucho y no estar haciendo el entrenamiento más eficaz para perder grasa. Lo importante es el estímulo (lo que haces) y la consistencia (lo que sostienes).
Tengo que dejar de comer para bajar
Recortar sin estrategia suele acabar en hambre, ansiedad y rebote. Para perder grasa necesitas déficit, sí, pero también necesitas un cuerpo que funcione bien: entrenar fuerza, dormir, moverte, y comer de una forma que puedas mantener.
Cardio, cardio y más cardio
El cardio suma, pero no es el rey si estás buscando un cambio real y duradero. En la mayoría de personas, la fuerza (bien hecha) es el pegamento del proceso: te hace más eficiente, te ayuda a mantener músculo, mejora postura, autoestima y adherencia.
Lo que funciona de verdad: 3 palancas simples (y poco glamourosas)
Si tuvieras que quedarte con lo esencial, sería esto:
Entrenamiento de fuerza progresivo
No hablo de “hacer máquinas sin más”, sino de trabajar patrones (sentadilla, bisagra, empujes, tirones), con técnica, progresión y una dosis que tu cuerpo tolere.
La fuerza es clave porque:
- ayuda a mantener (o ganar) músculo mientras bajas grasa
- mejora tu rendimiento y energía diaria
- te da estructura (plan) en lugar de improvisación
Movimiento diario (sin volverte loca)
Muchísima gente entrena 3 días… y pasa el resto de la semana sentada. Ahí se muere el progreso.
El movimiento cotidiano (caminar, escaleras, estar más activa) no es “extra”, es parte del plan. No tiene que ser perfecto: tiene que ser realista.
Nutrición sostenible (no perfecta)
No necesitas una dieta de laboratorio. Necesitas hábitos que puedas repetir:
- proteína suficiente
- verduras / fibra
- comidas que sacien
- margen para vida social sin culpa
- una estrategia para el “picoteo” y la ansiedad
Cuando estas 3 palancas están alineadas, bajar grasa deja de ser una batalla diaria y se vuelve un proceso.

¿Qué cambia cuando lo haces con un entrenador personal?
Aquí no va de “motivación” (que también). Va de algo más práctico:
Dejas de improvisar
Sin guía, es fácil saltar de una rutina a otra. Con entrenador, entrenas con una dirección: objetivo, progresión, ajustes.
Entrenas con intensidad útil (la que toca)
Mucha gente se queda corta porque no sabe apretar… y otra se pasa porque quiere compensar y acaba reventada. Un buen entrenador regula eso: lo suficiente para avanzar, no para romperte.
Identificas el cuello de botella real
A veces no es la comida. A veces es el descanso. O el estrés. O la falta de fuerza en una cadena muscular que te limita. O que entrenas “duro” pero sin progresión.
Un entrenador ve patrones: te ahorra meses de ensayo-error.
Señales de que tu plan va bien (aunque no haya magia)
Si estás haciendo las cosas bien, deberías notar alguna de estas señales en 3–6 semanas (sin prometer báscula):
- te sientes más fuerte o con mejor técnica
- recuperas mejor entre sesiones
- reduces el “todo o nada”
- comes con menos ansiedad
- te mueves más sin pensarlo tanto
- tu ropa cambia antes que la báscula
El progreso real suele ser silencioso. Lo que hace ruido son las promesas.
Qué suele fallar (y cómo corregirlo sin culparte)
querer hacerlo todo a la vez
Pasar de 0 a 100 es una receta para abandonar. Mejor:
- 2–3 entrenos bien hechos
- caminar más
- 2–3 hábitos de comida sostenibles
Cuando eso se estabiliza, se sube.
Entrenar al azar, la improvisación mata los resultados.
Rutina sin progresión = estancamiento. La solución es simple: registra algo (cargas, repeticiones, sensaciones) y ajusta semanalmente.
Compensar con cardio lo que no sostienes en hábitos
Si el día a día está desordenado, el cardio se convierte en penitencia. El cardio funciona mejor como complemento, no como castigo.

Cómo empezar si ahora mismo te sientes perdida
Te dejo un arranque práctico y muy humano:
- Elige 2 días fijos de entrenamiento esta semana (y cúmplelos)
- Añade 20–30 minutos de caminata 4–5 días (puede ser partido)
- En 2 comidas al día, mete proteína + verdura (sin obsesión)
- Duerme 30 minutos más (si puedes) o baja pantallas antes de dormir
- Al final de la semana, evalúa: ¿qué fue fácil?, ¿qué fue difícil?, ¿qué puedes ajustar?
Si haces esto 2–3 semanas seguidas, ya estás por delante del 90% de intentos.
¿Y si quiero hacerlo con acompañamiento?
Hay gente que prefiere ir sola, probar, leer, ajustar. Y hay gente que quiere una cosa: un plan claro, adaptado y sostenido en el tiempo, sin perder meses.
Si tú estás en ese punto, aquí tienes la vía directa:
Perder Peso de Forma Rápida y Eficaz
Preguntas típicas (las que casi nadie responde bien)
¿Tengo que dejar los carbohidratos?
No necesariamente. Lo que importa es el conjunto: déficit, saciedad, energía para entrenar y adherencia. A algunas personas les va mejor ajustar cantidades; a otras, repartirlos mejor. Pero demonizarlos suele acabar en ansiedad.
¿Y si me da vergüenza empezar?
Es más común de lo que crees. Y, sinceramente, suele durar menos de lo que imaginas cuando tienes un plan guiado. Empezar con técnica, cargas adecuadas y un entorno seguro cambia totalmente la experiencia.
¿Qué pasa si tengo poco tiempo?
Se puede progresar con sesiones cortas si están bien diseñadas. No necesitas sesiones eternas; necesitas sesiones que sumen.
La forma más rápida de estancarte: hacerlo perfecto 10 días y abandonarlo
Esto te lo digo con cariño: el cuerpo responde a lo que repites, no a lo que haces de vez en cuando. Por eso el mejor plan no es el más duro, sino el que puedes sostener.
Si quieres bajar grasa y sentirte bien en el proceso, el enfoque ganador suele ser:
- fuerza inteligente
- hábitos simples
- progreso realista
- acompañamiento (si lo necesitas)
entrenador personal para bajar de peso
Si llevas tiempo intentándolo y te sientes cansada de empezar de nuevo cada lunes, no hace falta que lo hagas sola. Puedes escribirme, ver tu punto de partida y marcar un camino claro. Te prometo una cosa: aquí no vas a encontrar humo, vas a encontrar trabajo bien hecho y un plan que encaje contigo.