Entrenador Personal Oriol
¡Evolución constante con nuestra formula TRIANGLE 💪

Elegir entrenador cuando ya no tienes 20 años no va de “quién aprieta más”. Va de encontrar a alguien que entienda tus limitaciones, tu punto de partida y lo que de verdad necesitas: seguridad, progresión y constancia.

La mayoría de malas experiencias con entrenadores vienen por lo mismo: un plan que no encaja (demasiada intensidad, cero adaptación, o promesas que suenan bien pero no se sostienen). Para evitarlo, aquí tienes un mapa práctico de decisiones.

Si tu prioridad es la seguridad, entonces busca esto primero

Señales claras de que vas por buen camino:

  • Te hacen preguntas (historial, molestias, nivel real, horarios, preferencias).
  • Te explican el “por qué” de cada ejercicio.
  • Ajustan el plan si algo molesta, sin dramatizar ni ignorarlo.
  • La progresión es gradual (no te “revientan” el primer día).

Alerta roja: si la primera sesión es una prueba “a ver cuánto aguantas”, mal. En mayores, forzar para medir suele provocar el efecto contrario: miedo, agujetas excesivas y abandono.

Si tienes molestias habituales, entonces exige adaptación (no heroicidades)

No hace falta “diagnosticar” nada para saber esto: hay movimientos que a unas personas les van bien y a otras no, y el trabajo del entrenador es encontrar variantes seguras.

Qué debe pasar si te molesta algo:

  • Te cambian la variante (más apoyo, menos rango, menos carga).
  • Ajustan el volumen (menos series o menos repeticiones).
  • Revisan la técnica y el ritmo.
  • Te dicen cuándo parar y cuándo conviene consultar a un sanitario.

Cuidado: frases tipo “si duele es que funciona” o “hay que pasar el dolor”. En un proceso bien planteado, el objetivo es construir confianza y capacidad, no aguantar.

Si vienes de cero, entonces el plan debe ser simple y repetible

Si llevas años sin entrenar, el primer mes debería centrarse en:

  • 5–7 ejercicios base,
  • 2 días por semana,
  • progresión mínima (una cosa cada vez),
  • y sensación de control.

Alerta roja: rutinas con 15 ejercicios distintos, cambios cada sesión “para no aburrirte”, o demasiada intensidad desde el día 1, el progreso es repetir lo importante y mejorarlo.

Si quieres resultados, entonces huye de promesas y busca método

En mayores, el método suele ganar a la motivación. Busca un entrenador que hable de:

  • Técnica,
  • Progresión,
  • Recuperación,
  • Constancia,
  • Hábitos realistas.

Si entrenas en casa, entonces prioriza control y material mínimo útil

Entrenar en casa puede funcionar muy bien si el entrenador sabe adaptarse a lo que hay. No necesitas un gimnasio completo: con una silla estable, gomas y un par de mancuernas se puede avanzar muchísimo.

Qué es buena señal:

  • Te enseñan a organizar el espacio y la seguridad (apoyos, estabilidad).
  • Te mandan ejercicios que puedas repetir sin depender de máquinas.
  • Te dejan una rutina clara entre sesiones (si corresponde).

Si entrenas en gimnasio, entonces busca progresión medible (no solo “hacer cosas”)

El gimnasio puede facilitar mucho la progresión, sobre todo con máquinas guiadas. Pero el riesgo es el mismo: entrenar “por entrenar”.

Buena señal:

  • Registran repeticiones/carga (aunque sea básico),
  • Repiten patrones,
  • Hacen ajustes con sentido (no por capricho).

Si quieres saber si encaja contigo, entonces haz estas 9 preguntas

Llévalas a la primera llamada o sesión:

  1. ¿Cómo decides el plan inicial si llevo tiempo sin entrenar?
  2. ¿Qué haces si aparece una molestia durante un ejercicio?
  3. ¿Cómo progresamos sin subir intensidad demasiado rápido?
  4. ¿Cuántos días recomiendas según mi objetivo y mi nivel?
  5. ¿Qué indicadores usamos para saber que voy bien?
  6. ¿Repetimos ejercicios varias semanas o cambiamos constantemente?
  7. ¿Cómo adaptas el entrenamiento si entreno en casa / en gym?
  8. ¿Qué esperas de mí entre sesiones (caminar, movilidad, descanso)?
  9. ¿Qué cosas NO harías conmigo al inicio?

Si te responden con claridad y sin venderte humo, vas bien.

Si estás comparando opciones, entonces usa este filtro rápido

Piensa en estas tres categorías y decide cuál te importa más ahora:

  • Seguridad: técnica, control, adaptación, progresión suave.
  • Acompañamiento: seguimiento, hábitos, organización, constancia.
  • Estructura: rutina clara, medición mínima, repetición inteligente.

Cuanto más claro lo tengas, más fácil será elegir.

Entrenador personal asesora a un cliente sobre dieta y nutrición en la recepción de nuestro estudio de Barcelona

Si dudas entre “me lo monto yo” y “contrato”, entonces mira estas señales

Puedes ir por tu cuenta si: eres constante, te manejas bien con una rutina simple, no te bloquea el miedo a lesionarte, y no hay molestias que te limiten.

Tiene sentido contratar si.

Aquí es donde un entrenador personal para mayores suele marcar la diferencia: te quita improvisación y te deja un plan que encaja con tu situación real.

Si lo que quieres es empezar ya, entonces este es el paso más fácil

En lugar de pasar semanas leyendo y dudando, el camino más simple suele ser:

  • Definir tu objetivo principal
  • Decidir si entrenas en casa o gym
  • Rutina realista que puedas sostener

Si quieres orientación rápida para aterrizarlo a tu caso, Agenda una llamada de 10 minutos y te orientamos.

Si vas a dar el paso, entonces que sea con una decisión tranquila

La elección correcta no es el “mejor entrenador del mundo”. Es el que te hace entrenar con constancia, con seguridad, y te deja progresar sin miedo y si tu foco es empezar con un plan adaptado a tu nivel, revisa estos entrenamientos para personas mayores y decide con calma si encajan contigo.