Te lo digo porque lo veo cada semana: hay gente que empieza a ganar algo de músculo y, de repente, el cardio se convierte en una pelea mental.
Por un lado piensan: “Necesito cardio para estar más definido / estar sano / no taparme”.
Por el otro: “Si hago cardio voy a perder músculo”.
Y al final pasan dos cosas:
- o lo quitan del todo y se vuelven sedentarios fuera del gimnasio,
- o meten tanto que su entrenamiento de fuerza empieza a ir cuesta abajo.
La realidad es más simple: el cardio no es el enemigo. El enemigo es hacerlo sin estrategia, justo cuando tu cuerpo necesita recursos para recuperarse y progresar en fuerza.
Aquí te dejo una guía clara para saber cuánto cardio hacer, cuándo colocarlo y cómo ajustar si notas que te frena.

¿El cardio “quema músculo”? (lo que sí y lo que no)
El cardio no “derrite” músculo por arte de magia.
Lo que puede pasar es esto:
- haces demasiado cardio (volumen o intensidad),
- comes y duermes como si no lo hicieras,
- y además tu fuerza se queda sin energía y sin recuperación.
Entonces tu rendimiento baja, y cuando el rendimiento baja durante semanas, el estímulo para el músculo se reduce. Ahí es cuando notas que te estancas o te “aplanas”.
O sea: el problema no es el cardio. Es el combo “cardio + mala colocación + poca recuperación”.
El objetivo real: cardio que sume salud sin competir con tu fuerza
Si estás en etapa de construir físico, el cardio debería hacer tres cosas:
- mejorar tu capacidad de trabajo (recuperas mejor entre series y sesiones),
- ayudarte a moverte más (sin convertirlo en castigo),
- y permitirte mantenerte sano sin robar recursos al entrenamiento de fuerza.
Si lo que buscas es ganar masa muscular, tu prioridad semanal es que el entrenamiento de fuerza salga bien y que puedas repetirlo con calidad. El cardio entra como complemento, no como protagonista.
Cuánto cardio hacer si quieres ganar músculo (sin obsesionarte)
En lugar de darte un número rígido, te lo doy por niveles, para que elijas el que encaja con tu vida:
Solo quiero lo mínimo saludable
- 2–4 días de caminar a buen ritmo (20–40 min)
- pasos diarios razonables (sin volverte loco)
Esto casi nunca interfiere con fuerza. Al contrario: suele ayudar.
Me gusta el cardio, pero no quiero perder progreso
- 2–3 sesiones suaves/moderadas (20–35 min)
- 1 sesión más intensa (opcional), bien colocada
Aquí ya tienes que vigilar la recuperación, pero puede funcionar perfecto.
Quiero hacer bastante cardio
Se puede, pero exige:
- fuerza muy bien programada,
- comida suficiente,
- sueño serio,
- y ajustar cuando el rendimiento cae.
Si no puedes garantizar eso, no es el mejor momento para hacer cardio “a lo grande”.
Cuándo hacer cardio para que no te robe piernas (y no te hunda el entreno)
Esto es de lo más práctico.
Opciones que suelen funcionar bien:
- Cardio suave en días sin pesas (caminar, bici suave)
- Cardio suave después de un entreno de torso
- Cardio suave separado varias horas del entreno (si tienes margen)
Lo que suele dar problemas:
- HIIT duro el día antes de piernas
- cardio intenso después de una sesión fuerte de piernas
- meterlo “porque sí” cuando ya vas justo de energía
Piensa en esto: si el cardio hace que entrenes peor fuerza, está mal colocado.
Cómo saber si el cardio te está frenando (señales de alarma)
Te dejo señales simples. Si te pasan varias, toca ajustar:
- Bajada clara de cargas o repeticiones en básicos
- Piernas “muertas” el día que toca entrenarlas
- Fatiga acumulada, sueño peor, hambre rara
- Más molestias, peor técnica, más “tirones”
- Te cuesta mantener constancia porque todo se hace pesado
Si te pasa, la solución no suele ser “entrenar más duro”.
Suele ser:
- bajar intensidad del cardio,
- reducir volumen,
- o recolocarlo en la semana.

El ajuste inteligente: cambia una sola variable a la vez
Este es el error típico: te estancas y cambias todo.
Mejor así (en orden):
- Mantén la fuerza igual y baja el cardio intenso (deja suave)
- Si sigue afectando, reduce minutos totales a la semana
- Si aún así, mueve el cardio lejos del día de piernas
- Si tu objetivo es rendimiento, prioriza caminar y actividad diaria
Pequeños cambios, grandes resultados.
Y si quieres una base sólida de entrenamiento para que el cardio no te “desordene” todo, aquí tienes cómo ganar masa muscular con entrenamiento de fuerza (la progresión y el volumen bien montados hacen que el cardio encaje sin caos).
Cardio y masa muscular: el enfoque que no falla
Si tuviera que resumirlo en una frase:
Haz el cardio que puedas sostener sin que tu fuerza se venga abajo.
Y si estás dudando entre “nada” o “mucho”, casi siempre gana el término medio:
- caminar más,
- 2–3 sesiones suaves,
- y una sesión más intensa solo si recuperas bien.
Cuando lo haces así, puedes ganar masa muscular mientras cuidas salud y forma física, sin esa sensación constante de sabotaje.
Mini FAQ
¿Caminar cuenta como cardio?
Sí. Y para mucha gente es la mejor forma de cardio durante etapas de ganancia muscular, porque suma sin romper recuperación.
¿Cuándo meter HIIT?
Si te gusta, 1 día a la semana como máximo, y lejos del día de piernas. Si notas que te baja el rendimiento, cámbialo por cardio suave.
¿Y si quiero definir mientras gano músculo?
Eso ya es una estrategia distinta (más fina). Se puede recomponer, pero hay que hilar muy bien entrenamiento, comida y descanso.
El cardio bien hecho te suma
Si estabas en el dilema “cardio sí o no”, quédate con esto: no es blanco o negro.
El cardio bien hecho te suma. El cardio mal colocado te roba rendimiento.
Si quieres, cuéntame tu semana y tu objetivo y te digo cómo meter cardio sin perder masa muscular sin que tu fuerza se resienta (formulario). Y si prefieres rápido, escríbeme por WhatsApp y lo ajustamos en 2–3 mensajes.