Entrenador Personal Oriol
¡Evolución constante con nuestra formula TRIANGLE 💪

Si llevas tiempo pensando en ponerte en forma, pero te frena el miedo a lesionarte o a “pasarte”, es normal. En mayores, el problema casi nunca es falta de ganas. Es falta de una guía simple que te diga qué hacer hoy y qué evitar para no estropearte el inicio.

En 30 segundos: la fuerza te ayuda a moverte con más seguridad y menos esfuerzo. Empieza con poco, repite lo básico y progresa despacio. Si algo te obliga a compensar o a apretar los dientes, ajusta antes de insistir.

Matiz importante: entrenar bien no debería doler. Puedes sentir esfuerzo muscular y cansancio, pero el dolor agudo, la molestia que te hace cambiar el movimiento o algo que va a más es una señal para bajar el nivel y modificar el ejercicio.

Empieza por el objetivo correcto (no por el más “ambicioso”)

En mayores, el objetivo más útil suele ser este: mejorar tu capacidad para la vida diaria. Levantarte con menos esfuerzo, subir escaleras con más control, caminar con más seguridad y sentirte más estable.

Error típico: empezar solo pensando en “perder peso” y acabar haciendo cosas que no puedes sostener. La fuerza, bien planteada, te ayuda a mejorar tu cuerpo y tu confianza para moverte; lo estético puede llegar después, pero no debería ser la única brújula.

Qué hacer hoy:

  • Elige un objetivo principal para las próximas 4–6 semanas (fuerza, estabilidad, movilidad, energía).
  • Decide un mínimo realista: 2 días por semana es suficiente para empezar.

Elige 5–7 movimientos “base” y repítelos (sin inventarte rutinas cada semana)

No necesitas 20 ejercicios distintos. Necesitas repetir lo que importa para que el cuerpo aprenda.

Una base segura suele incluir:

  • Un movimiento de piernas tipo sentarse/levantarse (silla, sentadilla asistida, prensa suave).
  • Un empuje de tren superior (pared, máquina guiada, mancuernas ligeras).
  • Un tirón para espalda (banda elástica, polea, remo apoyado).
  • Un trabajo de cadera/glúteo (puente, peso muerto muy ligero con técnica).
  • Un ejercicio de estabilidad del tronco (control y respiración, anti-rotación, plancha alta con apoyo).

Error típico: cambiar el ejercicio cada sesión “para no aburrirse”. Si cambias siempre, no aprendes nunca y no sabes qué te funciona.

Qué hacer hoy:

  • Escoge tu lista base y mantenla 3–6 semanas.
  • Ajusta la dificultad, no el catálogo de ejercicios.

Trabaja con un margen (la serie no tiene que acabar al límite)

Una regla sencilla: termina la serie con la sensación de que podrías hacer 2–3 repeticiones más con buena técnica. Eso suele darte estímulo sin castigar la recuperación.

Errores típicos:

  • Ir “a tope” el primer día y pasar cuatro sin entrenar por cansancio o molestias.
  • Confundir sudar con progresar.

Qué hacer hoy:

  • Empieza con 1–2 series por ejercicio.
  • Descansa lo necesario para mantener control (no corras por correr).
  • Prioriza el ritmo: lento y estable suele ser mejor que rápido y desordenado.

Progresa con una sola cosa cada vez (y evita los saltos grandes)

Progresar no es subir peso cada semana sin mirar nada más. Puedes progresar así:

  • Haciendo el movimiento más limpio y profundo (siempre que sea seguro).
  • Sumando 1–2 repeticiones.
  • Añadiendo una serie extra.
  • Subiendo un poco la resistencia.

Error típico: subir peso y repeticiones a la vez, sin control. El cuerpo lo paga en hombros, espalda o rodillas porque empiezas a “buscar atajos” sin darte cuenta.

Si quieres que esta progresión esté ajustada a tu nivel real (y no a una plantilla genérica), un entrenador personal para mayores puede ayudarte a elegir variantes seguras y a progresar sin improvisar.

Mete un “filtro de seguridad” en cada sesión (para no ignorar señales)

Antes de insistir en un ejercicio, hazte tres preguntas rápidas:

  1. ¿Puedo mantener la técnica sin compensar?
  2. ¿Lo noto en el músculo que toca o se me va a cuello/lumbares/articulación?
  3. ¿Termino mejor de lo que empecé, o voy acumulando tensión rara?

Errores típicos:

  • Entrenar “a pesar de” la molestia y adaptarte a la compensación.
  • Pensar que, si duele, “está funcionando”.

Qué hacer hoy:

  • Si algo molesta, baja dificultad y prueba una variante más estable (más apoyo, menos rango, menos carga).
  • Si el dolor es agudo, aparece hormigueo, mareo o no mejora con ajustes razonables, lo sensato es parar y consultarlo con un profesional sanitario.

Decide tu semana tipo (y evita el caos)

Una semana simple que suele funcionar muy bien al empezar:

  • 2 días de fuerza (rutina completa).
  • 2–4 días de caminar o moverte suave.
  • 1–2 días de descanso real o movilidad muy ligera.

Error típico: hacer 5 días “un poco de todo” y no progresar en nada.

Qué hacer hoy:

  • Elige dos días fijos para fuerza (por ejemplo, lunes y jueves).
  • Mantén el resto como actividad suave que puedas sostener.

Recomendación rápida según tu perfil (para empezar mañana)

Si eres principiante total o llevas tiempo sin entrenar:

  • 2 días de fuerza, 30–45 minutos.
  • 5–6 ejercicios base.
  • 1–2 series por ejercicio, con margen.

Si ya caminas a menudo, pero te notas débil o inestable:

  • 2 días de fuerza + 1 día corto extra de movilidad y equilibrio.
  • Enfócate en piernas, espalda y control del tronco.

Si te mueves bastante pero quieres estructura y progresión:

  • 3 días de fuerza (si recuperas bien).
  • Progresión planificada (una variable cada vez).

Si quieres que te lo dejen estructurado para tu objetivo y tu situación (en casa o en gym), un entrenamiento personalizado para mayores suele ser el camino más directo para avanzar con seguridad y constancia.

La fuerza funciona cuando es simple

En mayores, la fuerza funciona cuando es simple, constante y adaptada. Empieza con dos días, repite lo básico, progresa despacio y ajusta a la primera señal de compensación. Ese enfoque es el que más se nota en el día a día: más seguridad, más control y menos miedo a moverte.