Entrenador Personal Oriol
¡Evolución constante con nuestra formula TRIANGLE 💪

El equilibrio no se “pierde de golpe”. Normalmente se va deteriorando poco a poco: te notas más inseguro al girar, al bajar un bordillo, al ponerte un pantalón de pie o al caminar por superficies irregulares.

La buena noticia es que el equilibrio se entrena. Y no necesitas ejercicios raros ni ponerte en riesgo. Con 7 movimientos simples y una idea clara (progresar sin saltarte pasos), puedes mejorar mucho.

Matiz importante: entrenar equilibrio no va de aguantar a lo loco. Va de hacerlo con apoyos, con control y subiendo dificultad cuando lo básico ya es estable.

Entrenar equilibrio sin apoyos (y asustarte en la primera semana)

Muchísima gente empieza mal por esto: intenta ejercicios “a una pierna” sin tener nada cerca. Se tambalea, se asusta y lo deja.

Corrección práctica:

  • Entrena siempre cerca de una pared, encimera o respaldo de una silla.
  • Usa apoyo con la mano al principio (eso no “quita efecto”, lo hace seguro).

Hacerlo solo cuando te acuerdas (y no ver mejoras)

El equilibrio responde muy bien a la repetición. Pero tiene que ser frecuente, aunque sea poco.

Corrección práctica:

  • 3–5 días por semana, 5–10 minutos.
  • Mejor “poco y seguido” que “mucho y una vez”.

Ir directo a lo difícil (en vez de progresar por niveles)

Si empiezas por lo más difícil, no entrenas equilibrio: entrenas miedo.

Corrección práctica (progresión simple):

  1. dos pies estables
  2. pies en línea o semi-tándem
  3. un pie con apoyo
  4. un pie con menos apoyo
  5. ojos cerrados o superficies más retadoras (solo si lo anterior es sólido)

Los 7 ejercicios de equilibrio (con versión fácil y versión siguiente)

Haz 2–3 rondas. Empieza por 20–30 segundos cada uno.

1) Apoyo bipodal “firme”

  • Fácil: de pie, pies al ancho de caderas, mirada al frente, mano en la pared.
  • Siguiente: quita un poco el apoyo (solo dedos) y controla respiración.

2) Semi-tándem (un pie medio delante del otro)

  • Fácil: pie derecho medio delante del izquierdo, mano en la pared.
  • Siguiente: reduce apoyo o cambia a tándem completo (talón-punta).

3) Tándem (talón-punta)

  • Fácil: tándem con apoyo firme.
  • Siguiente: apoyo ligero y mantén el tronco “alto” (sin encorvarte).

4) Un pie con apoyo (silla o pared)

  • Fácil: levanta un pie 5–10 cm, mano apoyada.
  • Siguiente: menos apoyo o cambia la pierna lenta y controlada.

5) Marcha en el sitio (controlando rodilla arriba)

  • Fácil: marcha suave con apoyo.
  • Siguiente: sin apoyo, subiendo un poco más la rodilla y sin balancearte.

6) Transferencias de peso (lado a lado)

  • Fácil: pasa peso a la derecha e izquierda con apoyo ligero.
  • Siguiente: más rango de movimiento y sin apoyo.

7) Sit-to-stand controlado (sentarte y levantarte)

Este es un “equilibrio funcional” brutal: mejora estabilidad real.

  • Fácil: silla estable, levantarte despacio, manos en reposabrazos o muslos.
  • Siguiente: menos ayuda con manos y más control en la bajada.

Entrenar equilibrio sin fuerza (y quedarte corto)

El equilibrio mejora más cuando hay fuerza base en piernas, glúteos y tronco. Si solo haces “equilibrios”, te faltará estabilidad “real” al moverte.

Aquí es donde un entrenador personal para mayores puede ayudarte a combinar equilibrio + fuerza con un plan que encaje con tu nivel, sin improvisar y sin ponerte en riesgo.

No saber cuándo subir dificultad (o subir demasiado pronto)

Sube dificultad solo si:

  • mantienes 20–30 segundos sin agarrarte fuerte,
  • respiras normal (sin tensión),
  • y no te “vas” con la cadera o el tronco.

Si te tensas, te asustas o pierdes control, no es fallo: es que ese nivel aún no está consolidado.

Cómo meterlo en tu semana (sin complicarte)

Una propuesta simple:

  • 3–5 días/semana: 5–10 min de equilibrio (los 7 ejercicios).
  • 2 días/semana: fuerza (para que el equilibrio tenga base).

Para estructurar esa fuerza de forma segura y progresiva, revisa la guía de entrenamiento de fuerza para mayores y úsala como referencia.

Entrena con apoyos

El equilibrio se entrena con apoyos, con control y con progresión. Empieza fácil, repite poco, pero frecuente, y sube dificultad solo cuando lo básico sea estable. Si lo integras con fuerza, notarás más seguridad al caminar, girar y moverte en tu día a día.

Y si quieres una estructura adaptada a ti (en casa o en gimnasio), aquí tienes los entrenamientos para personas mayores para empezar con seguridad y constancia.